curso violencia juvenil

Se define la desviación como el comportamiento o conducta que viola el código normativo observado por un grupo y que éste espera sea cumplido por el individuo, que ahora se convierte en sujeto activo de la citada trasgresión. Todo ello es fruto de la rotura, por parte de este individuo, con el sistema establecido.

La marginación social puede ser entendida como la situación psicosocial en la que se ve envuelta una persona en virtud de la insuficiencia de recursos, la precariedad o total ausencia de status social y la exclusión total o parcial de las formas de vida mínimamente próximas a las del modelo prevalente en la comunidad.

La marginación no puede confundirse con situación delincuencial, aunque sí es cierto que con gran frecuencia conduce a ella.

La anomia, que etimológicamente significa sin ley, es en realidad un caso específico de desviación, porque los comportamientos disconformes tiene origen, en muchas ocasiones, en un contexto anómico. Es una situación que puede surgir en periodos de rápida transformación social y política en los que resulta difícil saber qué pautas o normas sociales y jurídicas deber ser seguidas .Dentro de este ámbito de anomia debe incluirse también la situación de la persona que vive a caballo entre dos o más culturas diferentes, siguiendo unas veces las pautas de una y otras, como es el caso de las minorías étnicas -gitanos, etc.-. Ese alejamiento les hace propicios al reclutamiento por parte de los responsables de la delincuencia organizada, que les escogen para llevar a cabo actuaciones simples pero de gran riesgo, como el transporte de drogas en su propio cuerpo.

Debemos citar que también nos encontramos con menores delincuentes que presentan rasgos de personalidad estadísticamente normales o próximos a la normalidad. Son aquellos afectados por situaciones disfuncionales que no perturban de manera especialmente anormal ni la conciencia, ni la capacidad espontánea de decisión, ni la emotividad o afectividad. Esta sería la categoría que englobaría a la mayor parte de los menores delincuentes, entre los que podemos incluir, sin ánimo exhaustivo, los siguientes:

-    Aquellos que llevan a cabo simples actos de vandalismo, ataques al mobiliario urbano, etc., como consecuencia de las perturbaciones psicobiológicas que producen la preadolescencia y la adolescencia por motivos de desarrollo y cambio.
- Los que cometen pequeños hurtos, robos o fraudes por motivos de autoafirmación personal frente a compañeros, creyendo suscitar en ellos admiración.
-    Los que cometen delitos contra el patrimonio o la indemnidad sexual por puro placer, siendo incapaces de resistir a sus estímulos seductores.
-    Los que delinquen para satisfacer meras apetencias consumistas.

ALCOHOL Y DROGAS

Hemos de dejar constancia de cómo puede afectar el consumo de drogas a la realización de prácticas violentas en el grupo de jóvenes. Vamos a hablar sobre las razones que pueden llevar a su abuso y las sustancias que más se consumen por los jóvenes.

Hablar de causas del consumo de drogas resulta cuando menos aventurado. A la diversidad de factores conocidos, se une el hecho de que ninguno de ellos parece ser requisito necesario ni suficiente para dar cuenta del inicio en el consumo. En cada caso se da una combinación original de factores que explica su recorrido particular. Por ello, parece más adecuado hablar de las condiciones que favorecen este proceso, los factores de riesgo que lo hacen más probable. Los más relevantes de estos factores son los siguientes:
- Curiosidad: Por experimentar, que es una característica natural y deseable de la adolescencia. Por eso es preciso educar, para que se convierta en una fuente de maduración e impedir que se concentre en situaciones de riesgo.
- Presión del grupo de iguales: tendencia a la homogeneidad en el seno del grupo que, al igual que facilita la adopción de determinadas señas de identidad -forma de vestir, música, etc.-, tiene un papel de primer orden en el inicio de consumo de drogas.
- Búsqueda de placer: el consumo de drogas ha estado siempre vinculado al deseo de desconectar de las exigencias agobiantes de la realidad, en un intento de disfrutar al máximo del tiempo de ocio. Cuando durante la infancia y la adolescencia nos e aprenden otras formas de diversión, las drogas pueden ocupar un lugar tutelar.
- Control familiar inconsistente: cuando las normas familiares son excesivamente rígidas, relajadas o invariables, se hace difícil la interiorización por los niños y los adolescentes de unas pautas de comportamiento claras, por lo que su socialización fuera de la familia se vera muy afectada.
- Disponibilidad de drogas: si en el medio en que el adolescente vive su tiempo de ocio existe una presencia notable de drogas, el inicio en el consumo resulta favorecido.


A continuación vamos a enumerar y desarrollar una serie de programas que pueden llevarse a cabo:

1. PREVENCIÓN ESCOLAR:

La enorme importancia de realizar prevención de drogodependencias en el ámbito escolar es obvia, y basta señalar algunos elementos que confluyen en él para ilustrarlo, como son: la posibilidad de trabajar de forma continua con niños y adolescentes desde el inicio de su edad escolar hasta su terminación; la implicación en la prevención de profesionales de la educación; la posibilidad de realizar la prevención prácticamente con todos los niños del municipio; la disposición de materiales de prevención perfectamente adaptados y evaluados para su utilización en el medio escolar; la posibilidad de trabajar paralelamente con las familias de los alumnos.

La prevención la realizaremos básicamente a través de los educadores naturales de los alumnos, como son sus profesores y familiares, quienes además de una coherente y adaptada transmisión de conocimientos, han de saber trabajar adecuadamente los otros factores básicos en la formación como son las actitudes y las conductas relacionadas con el consumo de drogas.

2. PREVENCIÓN FAMILIAR:

Todos sabemos que en la familia, como uno de los ámbitos fundamentales en educación, resulta imprescindible realizar una eficaz prevención de drogodependencias, debiendo hacerse en todas las familias, aunque no se tengan problemas evidentes en esta problemática. Hay que tener en cuenta que la prevención universal precisamente va dirigida a la población que no consume, ayudándoles y preparándoles para vivir sin necesidad de correr los distintos riesgos que supone, en nuestro contexto, el consumo de drogas.

Este trabajo se realizará sobre todo, contemplando a las familias de niños y adolescentes como mediadores, siendo ellas las que pueden optimizar la prevención a partir del desarrollo natural de la educación. Intervenimos por tanto y fundamentalmente con los padres-madres, para que los mensajes preventivos lleguen más eficazmente a sus destinatarios últimos como son los niños y adolescentes.

3. PROGRAMA CON FAMILIAS CON HIJOS DE ALTO RIESGO:

Al trabajar específicamente con familias de adolescentes que ya están abusando de drogas de síntesis, de alcohol u otras drogas o que manifiestan conductas tendentes hacia ello, podamos ayudarles en la prevención que deben realizar. Para realizar este cometido podemos basarnos en un programa totalmente contrastado y validado como es el Dédalo (http://www.pnsd.msc.es/categoria2/publica/pdf/memo2003.pdf), realizado con grupos de padres de adolescentes considerados en alto riesgo para el consumo de drogas.

4. PROGRAMA DE EDUCACIÓN DE CALLE:

Entendemos la Educación de Calle como un modelo de intervención socioeducativa que se lleva a cabo en medio abierto, utilizando entornos naturales de socialización para desarrollar pautas educativas adaptadas a la población con la que se pretende intervenir, es decir, grupos de adolescentes y jóvenes que presentan un alto riesgo de consumo de drogas con los que no es posible desarrollar una labor preventiva eficaz desde los mecanismos de intervención normalizados.

El modelo de intervención en medio abierto nos permite conocer, contactar e intervenir con dicha población en el mismo entorno en el que desarrolla su vida diaria, en el que se encuentran muchos de los factores de riesgo que les afectan y de donde deben surgir los factores protectores que desarrollen. Este modelo también nos permite contactar con toxicómanos que no se encuentran en rehabilitación y comenzar con ellos un proceso de motivación para que inicien un programa de tratamiento, así como un trabajo tendente a la reducción del daño producido por la dependencia a las drogas.

5. PROGRAMA SOBRE NUEVAS ADICIONES:

Ante el problema generado por el desarrollo de nuevas adiciones, se intenta realizar un trabajo no sólo preventivo, sino además de apoyo a aquellas personas con problemas relacionados con su adicción al juego, televisión, telefonía móvil, ordenadores, Internet, juegos de rol, etc. Es por tanto, un trabajo relacionado con todas aquellas adiciones que no provengan del abuso de drogas, pero que por su similitud con la problemática generada por éstas hace totalmente necesario el trabajo en este campo.

6. PROGRAMA DE INFORMACIÓN Y ORIENTACIÓN:

Trabajo realizado con los drogodependientes y sus familiares, el que se procede a la evaluación de la situación que nos presentan, informándoles y orientándoles sobre las posibilidades de rehabilitación que mejor se adapten a su problemática, a la vez que se realiza un trabajo de motivación para su rehabilitación y, cuando es posible, se procede a su derivación a centros acreditados de rehabilitación.      

Factores que dinamizan la violencia:

Sería erróneo explicar la expansión de la violencia únicamente en función de la extensión de la pobreza, aunque es evidente que ésta constituye un componente de su etiología y guarda relación con ella.

Existen factores asociados a la violencia que la dinamizan, como las rupturas familiares, el mal uso del tiempo libre, la desintegración de los valores tradicionales, la marginalidad social; todo ésto empuja a los adolescentes a reconstruir su identidad en espacios sociales creados por ellos mismos (pandillas callejeras, «barras bravas», etc.). Esos grupos de amigos están formados casi siempre por jóvenes desarraigados, llenos de problemas personales y familiares, que encuentran en el grupo cierta valoración y respeto, solidaridad y lealtad, e incluso, en determinados casos, protección y apoyo; además, se les ofrece la posibilidad de «ser parte de», de sentirse incorporados a un grupo social, de compartir nuevos valores, representaciones y lenguajes, de manera que terminan reemplazando a la familia y al centro educativo como medios de socialización. Para algunos, la pandilla es el medio para alcanzar notoriedad y respeto dentro de su medio.

La violencia dentro de las familias es una amenaza seria e imposible de detectar con rigor. Lo cierto es que existen segmentos de población (mujeres, niños y ancianos) en los que se descargan tensiones y frustraciones acumuladas en la lucha por sobrevivir.


¿Qué entendemos por agresión?

Una primera aproximación al término puede permitirnos definir la agresión como cualquier conducta que pretende herir física o psicológicamente a alguien (Berkowitz, 1993). Esta conducta provoca disgusto y rechazo y, por tanto, es censurable. Un aspecto se destaca de esta definición: la intencionalidad. A través de la conducta agresiva pretendemos obtener algo, coaccionar a otro tratando de enseñarle lo que no debe hacer y así evitar que haga cosas que molestan, expresar poder y dominio e incluso tratar de impresionar al otro y demostrarle que somos alguien respetable.

Si nos centramos en las actuales definiciones reflejadas en los manuales de diagnóstico de los trastornos mentales DSM-IV y CIE-10, vemos que hacen referencia a la agresividad enmarcada en los trastornos de personalidad. Así la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV) clasifica los comportamientos agresivos en la infancia y la adolescencia en cuatro grupos:

-    Comportamiento agresivo que causa daño físico o amenazas a otras personas o animales.
-    Comportamiento agresivo que causa destrucción de la propiedad de otras personas o animales.
-    Comportamientos fraudulentos o robos.
-    Violaciones graves de las normas contempladas.

MENORES DELINCUENTES

La doctrina especializada está haciendo hincapié en los últimos años en la importancia de subrayar los aspectos cognitivos interpersonales en la descripción del carácter del delincuente juvenil como una prometedora vía, tanto para establecer eficaces programas de prevención como para elaborar modelos educacionales que permitan una eficaz reeducación. Juntamente con ello, las mayoría de los estudios descriptivos de la carrera delictiva señalan una serie de factores individuales y biográficos que caracterizan al delincuente juvenil y que llevan a la conclusión de que el delincuente juvenil es una persona con un gran conjunto de deficiencias, y una de ellas es que comete delitos. Entre tales factores podemos citar, sin ánimo exhaustivo, los siguientes:

-    Impulsivo.
-    Con afán de protagonismo.
-    Fracaso escolar.
-    Consumidor de drogas.
-    Baja autoestima.
-    Familia desestructurada.
-    Clase baja.
-    Falto de afectividad.
-    Agresivo.
-    Sin habilidades sociales.
-    Poco equilibrio emocional.
-    Inadaptado.
-    Frustrado.

Atendiendo a sus rasgos peculiares de personalidad o de índole psicosocial, el profesor Herrero Herrero señala tres categorías tipológicas de los menores delincuentes:

1. Una primera categoría de jóvenes delincuentes vendría definida por rasgos de anormalidad patológica, fundamentalmente:

- Menores delincuentes por psicopatías: aquí el punto de referencia lo constituye la existencia de alguna de las formas de psicopatía, entendida por Hare como la patología integrada, conjuntamente, de la incapacidad de quien la padece de sentir o manifestar simpatía o alguna clase de calor humano para con el prójimo, en virtud de la cual se le utiliza y manipula en beneficio del propio interés, y de la habilidad para manifestarse con falsa sinceridad en orden a hacer creer a sus víctimas que es inocente o que está profundamente arrepentido, y todo ello para seguir manipulando y mintiendo.

Consecuencia de ello, es que el menor es incapaz de adaptarse a su contexto y actuar como tal, porque el trastorno de la personalidad que sufre, le impide inhibirse respecto de conductas o comportamientos contrarios a las normas.

El menor psicópata tiende a perpetrar actos antisociales según la orientación nuclear de la propia psicopatía, siendo de destacar en este sentido los actos que expresan frialdad y crueldad por parte del sujeto.

- Menores delincuentes por neurosis: la neurosis consiste en una grave perturbación del psiquismo de carácter sobrevenido y que se manifiesta en desórdenes de la conducta, pudiendo ser su origen muy diverso: fracasos, frustraciones, abandono o pérdida de seres muy queridos, etc.

Criminológicamente, el neurótico trata de hacer desaparecer la situación de angustia que sufre cometiendo delitos con el fin de obtener un castigo que le permita liberarse del sentimiento de culpabilidad que sobre él pesa, y esto es también válido para el menor neurótico, aunque sean muchos menos que los adultos.

- Menores delincuentes por autorreferencias subliminadas de la realidad: aquí se incluyen los menores que, por la confluencia de predisposiciones psicobiólogicas, llegan a mezclar fantasía y juego de una forma tan intensa que empiezan a vivir fuera de la realidad.

- Menores delincuentes con trastorno antisocial de la personalidad: se trata de menores con hiperactividad, excitabilidad, ausencia de sentimiento de culpa, culpabilidad con los animales y las personas, fracaso escolar, poco o nada comunicativos...

Una de las principales causas de este trastorno es la ausencia o la figura distorsionada de la madre, aunque tampoco ha de infravalorarse la disfuncionalidad del rol paterno pues, según algunos trabajos, crecer sin padre acarrea al niño nocivas consecuencias que afectan al campo de la delincuencia.

En muchos casos se trata de menores que viven en la calle, en situación de permanente abandono, porque nos encontramos con menores que, a su edad, acumulan graves frustraciones, rencores y cólera contra la sociedad, y que tienen un mismo denominador común: el desamor, la falta de comprensión y de cariño, así como de atención y cuidado de sus padres. En definitiva, son jóvenes con una desviada socialización primaria que acaba por abocarles a la delincuencia.

- Menores delincuentes con reacción de huida: En este caso se trata normalmente de menores que han sufrido maltrato en el hogar y por ello lo abandonan. Son menores psicológicamente débiles y que en lugar de responder a la agresión eligen la huida sin plazos, y casi siempre sin rumbo.

Ese alejamiento les hace propicios al reclutamiento por parte de los responsables de la delincuencia organizada, que les escogen para llevar a cabo actuaciones simples pero de gran riesgo, como el transporte de drogas en su propio cuerpo.

Intervenciones inespecíficas:

Tenemos un amplio abanico de alternativas. El modelo de las alternativas pone su atención en las causas que enfatiza el desarrollo y comunicación de actitudes, y estrategias y técnicas, cambios institucionales y estilos de vida alternativos que podrán disminuir las conductas inadaptadas y aumentar el interés por el desarrollo personal. Aparecen así:

- Alternativas que proporcionan un profundo sentimiento de comunicación con los demás.
- Alternativas que contribuyen al conocimiento propio y a la confianza en si mismo.
- Alternativas que ofrecen una experiencia gratificante física, mental o social.

Para una intervención comunitaria coherente habrá que tener en cuenta los dos modelos de intervención. El problema de la inadaptación social es, ante todo, un problema social, por lo que puede ser ineficaz cualquier intervención educativa sin enfrentarse antes con los problemas más profundos que pueda tener la comunidad: paro, incultura, ausencia de servicios para jóvenes, etc. En este sentido, parece mejor partir de las intervenciones inespecíficas centradas en los problemas profundos para posteriormente, de forma graduada, enfrentarnos con los problemas específicos de la inadaptación social.

Cada vez esta más claro que el tratamiento en medio abierto, con Educadores de Calle, ha de tener preferencia sobre el tratamiento institucional. No se trata simplemente de servicios dentro de la comunidad, sino de servicios de la comunidad y para la comunidad, lo que implica que la propia comunidad asuma su responsabilidad y ponga los medios más acordes con las necesidades de los sujetos con problemas de adaptación. El tratamiento en medio abierto intenta sobre todo prevenir, evitar el desarraigo del chico de su ambiente y explotar al máximo los recursos educativos existentes en la propia comunidad. Desde este planteamiento, son los padres, en primer lugar, los que se responsabilizan de la educación, con los apoyos socioeducativos que fueran necesarios. Cuando la familia no reúne los requisitos mínimos, el menor será confiado a personas dignas de confianza o a los servicios sociales comunitarios. El modelo comunitario, como señala Garrido (1987), es ante todo un «modelo de búsqueda», que se caracteriza porque el servicio puede ser ofrecido por profesionales o no profesionales, tiene lugar donde es más necesario y donde habitualmente reside el cliente, y el personal puede buscar nuevos roles. Nos encontramos aquí con una gran variedad de servicios, que sería largo enumerar , por lo que únicamente trataremos algunos de ellos.

Los centros de acogida:

Bajo esta denominación se pueden englobar varios servicios. A veces se llama centros de acogida a los servicios destinados a la atención inmediata y transitoria de aquellos menores abandonados o maltratados que puedan precisar de la actuación judicial, con la finalidad de analizar su problemática y canalizarlo después hacia el servicio más adecuado.

Pisos autónomos:

Donde conviven varios jóvenes que estudian o trabajan. Esta alternativa se dirige a los jóvenes provenientes de hogares, residencias, etc. Su finalidad es servir de «lanzadera» para la plena integración del joven en le mundo laboral y social.

Albergues:

Creados con el fin de ofrecer cobijo a las personas sin recursos de paso por la ciudad atienden hoy a diferentes tipos de problemáticas sociales agrupadas bajo el término «marginado».

Los centros de día:

Se han extendido como medida de atención a los niños y adolescentes con problemas sociofamiliares, sobre todo en medios urbanos .Estos centros suelen acoger a niños entre los 5 y los 16 años, que se encuentran en alguna de estas situaciones:

- Niños sin escolarizar.
- Niños que no asisten regularmente a la escuela por diversos motivos.
- Niños de los que sus padres no se ocupan adecuadamente por:
- Situación económica deficiente.
- Relación deteriorada de la pareja.
- Situación laboral que obliga a cierto abandono de los hijos.
- Niños que retornado a la familia desde una institución cerrada, pudieran necesitar de este tipo de ayuda.

Desde el punto de vista pedagógico pretenden apoyar el proceso educativo atendiendo diferentes dimensiones:

- La dimensión del niño.
-    La dimensión familiar.
-    La dimensión escolar.
-    La dimensión laboral.
-    La dimensión del barrio.

Servicios sociales de base:

Realizan una atención total al individuo, basada en el principio de globalización. Su pretensión es atender todo tipo de necesidad social de forma no fragmentada y constituyen el primer nivel de atención en el ámbito de los servicios sociales. Las unidades de los servicios sociales de base son equipos formados por profesionales del Trabajo Social, necesarios para tratar la problemática social específica en su zona de actuación (Trabajador Social, Auxiliar de Ayuda a Domicilio, Educador de Calle, Educador Familiar) abierto totalmente a cualquier otra disciplina que la práctica del trabajo aconseje. Su ámbito territorial de actuación es el barrio, municipio o agrupación de municipios, según el numero de habitantes, medios de transporte, etc., relacionados con el área geográfica, vías de comunicación, etc., de forma que el servicio pueda ser utilizado sin tener necesidad de salir de los limites que las personas identifican como su comunidad social.

Los centros de tiempo libre:

El tiempo libre es desde hace mucho un espacio preferente para la educación. Muchas han sido las instituciones que han promovido sus propias colonias con diversos enfoques, pero siempre con un interés común: hacer de las colonias un medio al servicio del desarrollo integral de los niños. Pero la eficacia de los servicios de tiempo libre está condicionada por diferentes limitaciones, entre las que cabe destacar:

- Falta de preparación de los monitores.
- Pocas horas semanales de funcionamiento.
- Ausencia de recursos (locales, dinero, etc.).
Sin embargo, hay que constatar también los esfuerzos ya realizados que se concretan ya en realidades:

- Se consolida la coordinación de centros.
- La tarea propia de las colonias continua a lo largo del curso a través del club del tiempo libre.
- Existe un interés creciente de la formación de monitores, lo que ha llevado a la creación de numerosas escuelas de educadores en el tiempo libre.
- Cada vez se trabajan más objetivos y valores propios de la educación.

 

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Material didáctico:
- Guia Didáctica
- Manual, 332 págs.

 


CONTENIDOS:

UNIDAD DIDÁCTICA 1. INTRODUCCIÓN A LA VIOLENCIA JUVENIL
1. Conceptualización del término violencia
2. Caracterizaciones de la violencia juvenil
2.1. Bandas y pandillas
2.2. Alcohol y drogas
2.3. Teorías sobre la delincuencia juvenil
3. Aproximación sociológica y psicología al término violencia juvenil
4. Evolución histórica de las manifestaciones de la violencia
4.1. Violencia a lo largo de la historia
4.2. Estado de la violencia en la actualidad
5. Raíces y causas del surgimiento de la violencia
6. Principales manifestaciones de la violencia
7. Agresividad, sexualidad y violencia
8. Ámbitos donde se materializa la violencia
9. Delincuencia juvenil
10. Menores delincuentes
11. Marco legal del menor delincuente

UNIDAD DIDÁCTICA 2. PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DESDE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS
1. Prevención escolar
2. Prevención familiar
3. Prevención comunitaria
4. Prevención socio-sanitaria

UNIDAD DIDÁCTICA 3. PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DESDE UNA PERSPECTIVA INDIVIDUAL
1. Modelos de intervención
1.1. Modelo conductual
1.2. Tratamientos cognitivos
1.3. Intervención psicofarmacológica
1.4. Modelo psicodinámico
1.5. Terapia familiar funcional
2. Programas individuales de intervención

UNIDAD DIDÁCTICA 4. EL EQUIPO EDUCATIVO

1. Organización de la prevención
2. Legislación escolar actual en materia de violencia y delincuencia en los centros educativos
3. Papel de la función tutorial: individual y grupal


UNIDAD DIDÁCTICA 5. PROGRAMAS DE ADQUISICIÓN DE HABILIDADES SOCIALES
1. Habilidades sociales
2. Desarrollo de competencias para afrontar situaciones críticas
3. Dinámicas de grupo
3.1. Dinámicas de conocimiento sensorial
3.2. Dinámicas de presentación
3.3. Dinámicas para conocerse entre sí
3.4. Dinámicas para conocerse a uno mismo
3.5. Dinámicas para expresar emociones
3.6. Dinámicas para potenciar la autoestima
3.7. Dinámicas de retroalimentación o feedback
3.8. Dinámicas para fomentar el interés y la motivación
3.9. Dinámicas sobre los valores
3.10. Dinámicas de confianza
3.11. Dinámicas de comunicación
3.12. Dinámicas de consenso
3.13. Dinámicas para la creatividad
3.14. Dinámicas para análisis de problemas y toma de decisiones
3.15. Dinámicas de habilidades
3.16. Técnicas de producción grupal
 
RECURSOS EN INTERNET
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

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EVALUACION:

-Cuestionario tipo test sobre el manual del Curso.
-TRABAJO DE INVESTIGACIÓN-ANÁLISIS:
Con este trabajo se pretende que te familiarices con lo estudiado a lo largo del Curso y más concretamente con alguna parte que te llame más la atención o sea objeto de un mayor interés.
Los parámetros que debe cumplir son los siguientes:
EXTENSIÓN:
En el caso de presentar un trabajo individual, éste deberá tener una extensión mínima de 10 páginas.En el caso de presentar un trabajo colectivo, las personas que formen parte del grupo no deben exceder los tres miembros, haciendo constar el nombre y apellidos de cada participante. En este caso, la extensión no será inferior a 20 páginas.Se indicará la bibliografía utilizada, una reseña bibliográfica sobre el tema y un breve resumen final.
CONTENIDOS:
El alumno podrá elegir entre estas dos modalidades:
-OPCIÓN A. El alumno deberá elaborar un trabajo de investigación-análisis sobre alguno de los puntos o contenidos tratados en el Curso. En este caso, el alumno profundizará y llevará a cabo un trabajo de investigación-expositivo sobre el tema elegido. Será necesario una conclusión final o reflexión sobre el tema estudiado y analizado.
-OPCIÓN B. También podrá llevar a cabo un trabajo de intervención realizando y programando una intervención o plan de actuación ante situaciones de violencia o delincuencia juvenil, en un contexto social o escolar.
El plan o programa de intervención deberá incluir:
1. Introducción: descripción de la situación detectada, personal implicado, análisis y punto de partida, medidas llevadas a cabo hasta el momento, etc.
2. Objetivos: objetivos que deseamos conseguir con la puesta en marcha de este plan de actuación.
3. Desarrollo del plan
4. Evaluación y seguimiento.

5. Posibles medidas a adoptar a partir de los oportunos seguimientos (modificaciones que se podrían adoptar tras el desarrollo de las medidas de actuación).

Los criterios de evaluación se basarán en:
- Claridad expositiva.
- Coherencia en el programa de intervención planteado.
- Adecuación al guión-estructura del trabajo.
- Contenidos correctos.

- Originalidad, creatividad y profesionalidad de la medida de actuación puesta en marcha.

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Factores sociales de la delincuencia juvenil:

La presión del ambiente no se puede ignorar, ya que incide en todos. Nos vemos afectados por costumbres y formas de vida. Además, los comportamientos son aprendidos, no heredados, con lo que vamos recibiendo lo positivo y lo negativo del ambiente que nos rodea.

*El barrio y la vivienda:

El barrio como grupo homogéneo en el que se desenvuelve, condiciona sus relaciones, sus percepciones sociales e incluso el desarrollo de su personalidad, lo que más tarde se convertirán en actitudes. Shaw estudio la distribución geográfica de la delincuencia, concluyendo:

- La delincuencia aumenta desde el centro a la periferia de las ciudades.
- La delincuencia se localiza en las zonas industriales y comerciales de las ciudades.
- Son las características de la zona las que determinan la delincuencia.

Así se puede diferenciar, una barriada de clase media, donde proporcionaría una delincuencia de drogas o fugas y una barriada de clase baja, donde se da más el hurto, el robo o el ataque vandálico.

El delincuente suele pertenecer a un medio social y cultural diferente del medio donde realiza sus delitos.

* Desempleo:

El desempleo o los salarios bajos pueden hacer atractiva la opción de la delincuencia como forma de cubrir necesidades.

El factor trabajo influye por varias razones:

-    Imposibilidad de encontrar un trabajo.
-    Largos años de paro y desocupación.
- Trabajo prematuro debido a insuficiencias económicas.
- Trabajo falto de contenido o de interés donde no llegarán a promocionar.

Las carencias de expectativas de trabajo y la precariedad laboral deriva en distintas problemáticas como la delincuencia o la droga, salarios bajos, fuertes ritmos de trabajo... El paro también produce ocio y consecuencias negativas como el papel primordial que adquiere la calle, búsqueda de sensaciones para afrontar la monotonía, búsqueda de pandillas...

* Pobreza:

Es un factor que predispone en aquellos casos donde la familia tiene escasos medios económicos. El pobre carece de lo imprescindible para vivir, de ingresos que le permitan adquirir bienes mínimos para sustentarse y desarrollarse como persona. La pobreza es siempre una relación de inferioridad y dependencia respecto a otras clases sociales más favorecidas económicamente. Esta escasez de recursos económicos afecta no solo al individuo, que queda excluido de la posibilidad de educación, cultura..., sino también a sus familias que sufre las consecuencias de la falta de salud, vivienda...

* Actividades rutinarias:

Como indicadores del estilo de vida, un estudio tiene en cuenta el tiempo que pasa fuera de casa, las horas, el tipo de locales, o centros que frecuenta o el dinero que gasta. Los jóvenes delincuentes salen más con sus amigos, van en grupos más grandes, regresan más tarde a casa; sus amigos frecuentan poco su casa y gastan el dinero en discotecas y locales de máquinas recreativas.

Un estudio sostiene que los jóvenes que salen mas de 3 veces por semana doblan la posibilidad de incurrir conductas delictivas.

* Familia:

La influencia de la familia en el desarrollo del individuo es indiscutible, sobre todo durante la infancia y adolescencia. A la familia se le atribuye el papel socializador más importante y modulador en la integración del niño. La calidad de la relación y el clima afectivo dentro de la familia condiciona el posterior desarrollo emocional. Se justifica así la necesidad de un ambiente seguro que facilite la identificación de modelos, necesaria para su maduración personal y permita un buen ajuste a las circunstancias sociales. Parece necesario un clima adecuado para poder internalizar normas y valores, un modelo afectivo que permita el entrenamiento de reglas y educación. Mediante esta educación junto con la imitación, va adquiriendo su cultura, identificando valores, desarrollando hábitos, etc.

Los padres influyen en los hijos de varias maneras, fruto del aprendizaje en el que también influye el temperamento, inteligencia, adaptabilidad o actividades:

- Al crearles necesidades de aprobación por sus semejantes.
- Al ensañarles las consecuencias de sus actos .
- Al internalizarles una conciencia que frene algunos comportamientos.

La eficacia de la educación no es tanto una cuestión de permisividad o autoritarismo sino de la consistencia. Si el castigo se administra de forma aleatoria e inconsistente, o si las reglas están poco claras, el castigo pierde efectividad.

- Los padres ofrecen a sus hijos unos modelos de conducta, pero formulan un código de valores éticos y normas sociales distintos de los comportamientos que ellos van a imitar antes de seguir sus consejos.
- Los padres con menos nivel ocupacional, los frustrados o fracasos son los que mayor presión ejercen sobre sus hijos para que aspiren a grandes objetivos.
- Según sea el tipo de familia, así serán las pautas y normas que trasmitan a sus hijos.

El modelo familiar de los adolescentes antisociales reúne unas características que aumentarían el desajuste de su comportamiento.

Hanson habla de que las relaciones frías y conflictivas de los padres con los hijos son un predictor de conducta delictiva. González, por su parte, propone algunos modelos de familia, a las cuales les atribuye una relación con el desarrollo de conductas desviadas:

- Familias deficientes: Constitución incompleta, cuestiones económicas, falta de condiciones educativas, no dedican tiempo necesario a sus hijos, relaciones afectivas inadecuadas...
- Familias nocivas: Caracterizadas por patologías; pueden influir negativamente por abandono, embriaguez, vagabundeo.
- Sin familia: Buscará otro lugar donde apoyarse, como la banda para obtener lo que no recibe en su casa.

* Carencias afectivas:

Este factor es el más afectado y disminuido y por ello problemático; consecuencia de carencias afectivas, de apoyo emocional erróneo o insuficiente, de contraindicaciones educativas, ambivalencias, etc. Gran número de los delincuentes juveniles habituales se ven expuestos a relaciones familiares altamente conflictivas, originadas por la conducta patológica de unos padres con frecuentes trastornos de personalidad y sobre todo por unas malas relaciones madre-hijo durante el primer año de vida del niño. Esta falta de cariño y compresión puede traducirse en una fuerte hostilidad hacia los padres y posteriormente hacia la sociedad.

Los primeros estudios sobre la influencia de deprivación fueron sobre los «hogares rotos». La ruptura familiar por separación, divorcio o muerte era una variable importante en el desarrollo de la conducta desviada. Hoy en día no se admite esta afirmación y destacan más las disputas entre padres. Nye señala en este sentido que existe una mayor incidencia de conductas antisociales entre hijos de parejas conflictivas. West y Farrington manifiestan también que una de las características de familias con hijos adolescentes es la falta da armonía entre los padres.


La familia es el único medio para satisfacer las necesidades básicas por eso, si falla, se encontrará en desequilibrio. Las relaciones que estos adolescentes mantienen con sus padres son muy difíciles. El diálogo con ellos también lo es. Muchos de los jóvenes delincuentes también han sufrido carencias afectivas por muerte de algún miembro, indiferencia, egoísmo...

* Abandono:

Muchos han estado solos en casa desde pequeños y por largos periodos de tiempo. Otros han estado largas y frecuentes temporadas al cuidado de otras personas familiares o vecinas.

* Patrones de relación:

En muchas teorías se le concede gran importancia a la figura de la madre para el desarrollo integral del individuo. Si las actitudes afectivas de la madre son positivas en todos los ámbitos se produce aumento de las satisfacciones para él, que le proporcionan mayor seguridad, comunicación estable y afectiva y un aumento de su autoestima. Si de alguna forma se manifiestan síntomas de afectividad ambivalentes hacia el niño, éstos son captados e interiorizados de manera emocional o cognitiva, quedando así determinada la inseguridad.

La figura del padre cobra importancia a lo largo del desarrollo infantil. En este sentido Cooper destaca esta figura como objeto de identificación necesaria para la internalización de valores culturales.

* Trabajo de la madre:

Según estudios realizados sobre el trabajo de las madres en relación con los hijos delincuentes, se puede decir que existe un mayor número de mujeres que están trabajando fuera de casa, no por el tipo de trabajo que realizan, sino por la dedicación, ya que apenas recibirían afecto de la madre y en consecuencia lo buscaría entre amigos o compañeros.

* Alcoholismo o conductas antisocial de los padres:

Existe un gran riesgo entre las conductas antisociales y las conductas posteriores de sus hijos, debido a la identificación. El riesgo aumenta si se producen las conductas en el periodo de crianza.

* Carencia educativa familiar:

La educación es un proceso que se produce en todo momento. Su desarrollo con éxito dependerá del modelo de relación y el clima afectivo.

Existe cierta relación entre el desinterés de la familia hacia el trabajo del niño y su participación en la delincuencia. La falta de interés y de vigilancia de los padres está en relación directa con la dedicación de sus hijos a la delincuencia.


- Padres severos: Caracterizados por castigos severos, sin razonamiento, rompen la estructura familiar haciendo imposible la convivencia, influyendo negativamente.
- Padres demasiados liberales: Derrumbarían por sí mismos el futuro familiar. Al ser demasiado flexibles, con ausencia de disciplina, influyen igualmente negativamente.

Una disciplina adecuada, una buena supervisión, cohesión familiar, una estructura familiar, un clima afectivo sirven de protección contra conductas negativas, consiguiendo que el adolescente internalice reglas, pautas culturales, aprenda y se adapte al medio...

* Escuela:

 La escuela actúa, junto con otros factores, favoreciendo la delincuencia. El niño con problemas tiende a recibir menor atención de los educadores, sufre estigma de su fracaso escolar, empieza a contactar con muchachos delincuentes y tiene la percepción de que la escuela no le enseña nada útil para su contexto cultural o para sus perspectivas de futuro. El fracaso escolar precoz constituyen entonces un factor de riesgo de conducta antisocial. La conducta antisocial predice el fracaso académico y el abandono en la escuela.

Un aprendizaje efectivo requiere una motivación adecuada de parte del que estudia. Aunque se disponga de altos niveles de inteligencia, pueden darse serios problemas de aprovechamiento escolar. El reconocimiento de las personas significativas que rodean al niño, la aceptación social y el logro de metas a corto plazo actúan como estímulos que invitan a seguir manteniendo el mismo nivel de esfuerzo.

Si falla la motivación, el estudio será una molestia para el niño y los problemas escolares no tardarán en aparecer. Los aspectos personales, familiares o de cualquier otro tipo pueden afectar negativamente a su desempeño escolar.

- Fracaso escolar: Se habla de fracaso escolar cuando el alumno teniendo un nivel intelectual normal (C.I. dentro de la media), su rendimiento está por debajo de lo esperado. Se puede hablar de dos tipos de fracaso escolar. Uno sería el primario, que se da cuando aparecen problemas de rendimiento desde los primeros años de escolarización. Suelen ser debidos a una insuficiente maduración del sistema nervioso. Su solución está en el tiempo y en una intervención adecuada.

El secundario se da cuando el rendimiento ha sido adecuado durante varios años y, de repente, decae. Normalmente, suele deberse a cambios del desarrollo (adolescencia,...) o problemas de tipo emocional (muerte de un amigo o familiar cercano, divorcio de los padres,...).

- Causas del fracaso escolar: Las diversas ciencias enfocan el tema desde distintas perspectivas :

- La Psicología: Recurre a la inteligencia del sujeto, a su motivación, etc. La motivación es la causa más frecuentemente invocada para explicar el bajo o alto rendimiento escolar. Atribuir el fracaso a la pereza o la vagancia por parte de los padres, resulta más aceptable que atribuirlo a la inteligencia, ya que ésta se considera, no del todo correctamente, como resultado directo de la herencia.

- La Sociología: Se fija en los factores sociales, la presión de la sociedad sobre los resultados académicos del alumno... Existe una gran influencia de la sociedad en el rendimiento escolar, es la sociedad la que define y delimita lo que es el éxito y el fracaso. La familia es también un elemento condicionante en las causas del fracaso escolar como círculo social más íntimo, por ser el ambiente donde se originan actitudes, hábitos y expectativas, tanto a través de la disciplina como de la imitación de los padres. Todo lo que pasa en casa repercute en el niño y en su rendimiento escolar. En el desarrollo de la personalidad del alumno toman como modelos a seguir a sus padres. Cualquier actitud puede conformar negativamente la personalidad del niño respecto al rendimiento escolar, una actitud negativa hacia su propio trabajo, hacia lo intelectual, hacia la cultura...etc. La edad de los padres también es un factor a tener en cuenta a la hora de tratar el fracaso escolar. Es mayor el número de casos de retraso escolar en los hijos nacidos de padres mayores, así como también en el caso de madres demasiado jóvenes.

- La Pedagogía: Presta mayor atención a la organización escolar, evaluación, interacción didáctica,... etc.

* Relaciones: Pandillas o bandas:

Los adolescentes tienden a juntarse en grupo de iguales pudiendo así analizar su realidad, disolver sus conflictos personales y avanzar en su socialización. Lo que se pretende con el grupo es cubrir necesidades afectivas. Dentro del grupo de iguales habría que destacar el lugar importante que ocupa la amistad juvenil, por lo que el joven encuentra en ella lo que no encuentra en su relación con adultos.

El grupo de pertenencia es el principal grupo de referencia. Entre jóvenes se siente comprendido por la problemática semejante. La adolescencia se suele considerar como un periodo de salida del ambiente familiar para formar parte de su grupo de iguales. Su autoestima va a depender de la valoración que manifieste su grupo, dependiendo emotivamente mas de éstos que de los propios adultos.

A diferencia de la edad adulta, muchos comportamientos juveniles suelen ser grupales. Sin el grupo difícilmente se pueden asimilar pautas que la sociedad exige que se asimilen, es entre iguales donde tiene lugar el proceso de interiorización de las normas.
    
El grupo altera los valores individuales, ayuda a neutralizar las sanciones negativas y proporciona incentivos de pertenencia al grupo. Las personas que se unen a un grupo que comete delitos están predispuestos (vulnerabilidad de la persona que incrementa la posibilidad de que desarrolle una conducta determinada ) a ser delincuentes.

Consumir alcohol u otras drogas y cometer actos de vandalismo son situaciones típicamente grupales porque tienen una recompensa colectiva adicional. Robar pequeñas sumas de dinero o vender droga son actos mas individuales. Así, el delincuente principiante tiende a serlo en grupo mientras que las carreras delictivas son más individuales.

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